En 2007, Intercor empezó casi como un juego.
Dos compañeros de facultad decidieron darle una oportunidad a una idea que, con el tiempo, terminó convirtiéndose en mucho más de lo que imaginaban.
Empezamos haciendo servicio técnico de celulares. Éramos nosotros, nuestras herramientas y muchas ganas de aprender, resolver problemas y hacer las cosas bien.
No pasó demasiado tiempo hasta que las principales marcas de telefonía comenzaron a confiar en nosotros y nos otorgaron la representación de sus centros oficiales de servicio. Después llegaron los primeros comercios y grandes cadenas de retail, que empezaron a derivarnos sus clientes.
Y así, casi sin darnos cuenta, Intercor empezó a crecer.
Durante muchos años, nuestro principal foco fue el servicio técnico de celulares.
Ahí aprendimos algo que todavía hoy nos acompaña: detrás de cada equipo hay una persona que necesita una solución.
A veces es alguien que necesita recuperar su teléfono para trabajar. Otras veces, alguien que simplemente quiere volver a usar ese equipo que lo acompaña todos los días.
Por eso siempre entendimos nuestro trabajo mucho más allá de cambiar una pantalla o reparar un conector de carga.
Se trata de escuchar, entender el problema y encontrar la mejor solución.
Con el paso de los años fuimos incorporando nuevos productos y servicios. Primero accesorios, después celulares, productos tecnológicos y equipos reacondicionados.
Hoy estamos dando un nuevo paso.
Estamos construyendo nuestro propio ecosistema digital, donde conviven nuestra tienda online, nuestra web institucional, nuestras redes sociales, nuestros canales de atención y, por supuesto, nuestro local físico en Villa María.
La tecnología cambió muchísimo desde 2007.
Nosotros también.
Pero hay algo que sigue exactamente igual: las ganas de hacer las cosas bien.

Intercor no es solamente un local, una página web o una marca.
Somos las personas que estamos todos los días detrás de cada reparación, cada compra, cada consulta y cada paquete que sale de nuestra tienda.
Actualmente somos un equipo de personas con diferentes responsabilidades y fortalezas, aunque en la práctica todos hacemos un poco de todo.
Simón está al frente del taller y del control de calidad.
Forma parte de Intercor desde prácticamente sus comienzos y es una de las personas que más conoce nuestro lado técnico.
Su trabajo no termina cuando un equipo vuelve a funcionar: también se ocupa de que cada reparación cumpla con nuestros estándares antes de volver a las manos del cliente.
Pablo está en Intercor desde 2009.
Compras, proveedores, atención al cliente, logística... si hay que hacer algo, probablemente Pablo esté involucrado.
Es nuestro gran comodín y uno de esos integrantes que hacen que todo siga funcionando cuando hay mil cosas pasando al mismo tiempo.
Si hay algo que define a Priscila es su capacidad para entender qué necesita cada persona.
Conoce nuestros productos, conoce el negocio y, sobre todo, sabe escuchar.
Muchas veces el cliente llega sin saber exactamente qué comprar. Priscila se toma el tiempo necesario para entender qué busca y ayudarlo a encontrar una opción que realmente tenga sentido para él.
Y sí, tenemos que decirlo: la quieren todos.
Diego es Ingeniero Electrónico y durante muchos años estuvo al frente del taller.
Hoy está principalmente enfocado en todo el ecosistema digital de Intercor: la tienda online, la presencia web, los canales digitales y la evolución tecnológica del negocio.
Aunque dejó de estar exclusivamente detrás del banco de trabajo, sigue muy involucrado en la parte técnica y, como el resto del equipo, termina metido un poco en todo.
También contamos con personas que se encargan de tareas fundamentales para el día a día: administración, preparación de pedidos, empaquetado, logística y todas esas cosas que quizás no se ven cuando recibís un producto en tu casa, pero que son indispensables para que llegue correctamente.
Porque una empresa no se construye solamente con quienes aparecen en primer plano.
Se construye con todo el equipo.
Hay números que nos importan especialmente.
Desde aquel comienzo en 2007, más de 50.000 clientes pasaron por Intercor.
Personas que nos trajeron su celular para reparar, que compraron un accesorio, que volvieron a elegirnos o que nos recomendaron a alguien.
Y hay otro número que nos pone especialmente orgullosos:

Con más de 210 opiniones, nuestra reputación se construyó cliente por cliente.
No creemos que una buena valoración se consiga con una campaña publicitaria.
Se consigue cuando alguien se va conforme y piensa:
“La próxima vez, vuelvo acá.”

No pretendemos ser la empresa más grande.
Queremos ser una empresa en la que nuestros clientes puedan confiar.
Por eso intentamos mantener algo que para nosotros es fundamental:
Atención humana.
Que del otro lado haya una persona que escuche.
Que podamos recomendar un producto porque realmente creemos que es una buena opción, y no simplemente porque sea el más caro.
Que una reparación esté bien hecha.
Que un pedido salga correctamente.
Que si surge un problema, alguien se haga cargo.
En definitiva, que detrás de la tecnología siga habiendo algo mucho más importante:
personas.
Hoy Intercor es mucho más que aquel pequeño proyecto que comenzó en 2007.
Tenemos un local físico en Villa María, servicio técnico, productos tecnológicos, accesorios, celulares reacondicionados y una tienda online que nos permite llegar mucho más lejos.
Y estamos trabajando para seguir creciendo en el mundo digital.
Pero cuando miramos hacia atrás, hay algo que nos gusta recordar:
Todo empezó con dos compañeros de facultad que decidieron probar suerte.
Lo que vino después no estaba planeado.
Las marcas que confiaron en nosotros.
Los comercios que comenzaron a derivarnos clientes.
Las miles de personas que nos eligieron.
El equipo que fuimos formando.
Y todo lo que todavía tenemos por construir.
Si alguna vez trajiste tu celular a nuestro taller, compraste algo en nuestro local, hiciste un pedido online, nos recomendaste a alguien o simplemente pasaste a preguntar algo...
ya sos parte de nuestra historia.
Y si todavía no nos conocés, esperamos que esta sea la primera de muchas veces.
